A través de la ruta W – nuestro trekking en Torres del Paine

A través de la ruta W – nuestro trekking en Torres del Paine

Torres del Paine – el parque nacional más famoso de Chile y una de las atracciones turísticas más visitadas del país (junto al desierto de Atacama). El parque está situado a 2500 Km al sur de la capital – Santiago, en la Patagonia chilena. Para llegar allá, hay que conducir unas 32 horas o unas 3,5 horas en avión. La distancia es casi como ir desde Cracovia (Polonia) hasta Barcelona, pero la diferencia es que aquí estamos todavía en el mismo país.
El sur de Chile es un destino caro- precios altos y largas distancias que recorrer, sin embargo las duras caminatas llenas de paisajes maravillosos bien valen la pena.

¡Vengan con nosotros a hacer 4 días de trekking por la ruta W en encantador y caprichoso parque nacional Torres del Paine!

Vamos?

Parada I: Punta Arenas y Puerto Natales – nuestra entrada en la Patagonia.

Después de 3,5 horas de un vuelo agradable, llegamos por fin a Punta Arenas, la cual nos da una bienvenida fría y nublada.  Desde el comienzo, Patagonia nos da a conocer ya su fuerte carácter, el fuerte viento azota nuestras  caras …empezamos extrañar el calor de Santiago…, pero solo por un momento, porque llega el autobús que nos llevará a nuestra base – Puerto Natales (240 km hacia el norte). Mientras avanzamos, a través de la ventana contemplamos los paisajes que en la mayoría son: césped seco, algunos lagos secos,bosques de árboles “desnudos” y maltratados por el viento y ovejas entre medio.

Después de 2 horas llegamos a Puerto Natales. Buscamos la casa de nuestro couchsurfer, caminamos entre casitas de un estilo particular-bajas y coloridas, pero un poco descuidadas.

Nuestro host Victor trabaja hasta la noche- Nos recibe su madre con su pareja. Después de media hora de charla resulta que ellos también necesitan salir al trabajo y volverán muy tarde. ¡Nos pasan las llaves de la casa!, que para nosotros significa ¡confianza incondicional! Inmediatamente nos damos cuenta de que la gente aquí vive de otra manera y con otras reglas. 

Salimos también a dar un paseo por el pueblo para conocerlo y hacer las últimas compras. El viento no se deja olvidar y casi nos tira al suelo mientras tratamos de hacer fotos.
Con mucho frío volvemos a casa de nuestro anfitrión. Cuando vuelven los dueños y Victor, charlamos hasta la tarde noche. Nuestro host es un joven muy simpático y ambicioso, maestro de pizza y un couchsurfer loco – hospeda a gente de todo el mundo casi todos los días. Todo eso para poder cumplir su sueño de viajar en un futuro. ¡Gracias Victor por alojarnos!

Parada II: Paine Grande, hambre de glaciar y noche de fantasmas.

Nos levantamos temprano y salimos de la casa cuando nuestros anfitriones están durmiendo todavía. Tomamos el autobús más temprano (7 de la mañana), que nos lleva hasta Laguna Amarga, donde compramos las entradas del parque y vemos un video sobre sus reglas.
En este punto, la mayoría de los pasajeros van hacia Torres Central para empezar el trekking o hacer un tour y solo ver las Torres. Nosotros, seguimos con el bus entre guanacos y hermosos paisajes.

Llegamos a Pudeto y al lago Pehoé, donde a las 11de la mañana el catamarán nos trasladará hasta el campamento Paine Grande. Solo el traslado de media hora en catamarán es una atracción en sí, ¡No podemos esperar lo que nos espera!

Paine Grande es un camping y refugio con restaurant. Aquí se pueden alquilar hasta carpas con todo el equipo necesario para pasar la noche. El camping está bien equipado: tiene una gran cocina, baños y duchas con agua caliente dentro del refugio.

Buscamos un sitio para poner nuestra carpa/tienda, tratando de encontrar un lugar tranquilo donde el viento no nos llegue. Tardamos demasiado con los preparativos (justamente es nuestra primer salida larga en carpa) Cuando nuestra casita ya está lista, salimos al sendero.

Nuestro objetivo para hoy es el lago y glaciar Grey – unas 3,5h de camino (solo ida). Subimos entre murallas rocosas, entramos al bosque de árboles blancos y quemados -efecto del gran incendio que tuvo lugar 5 años atrás y que arrasó con 17,5 ha del parque (el incendio fue iniciado por un turista israelí). Mientras más subimos el viento se hace más fuerte. Llegamos al lago Grey, cuyo color de verdad tiene algo de gris...

Tiempo cambia cuando llegamos al mirador Grey, recibimos lluvia y granizo en nuestros rostros, quedamos completamente empapados...A la distancia, con el cielo nublado, apenas se ve el glaciar. Parece que está muy cerca, que todavía podemos llegar allá. Pero los turistas, que desde allí vuelven nos desmotivan. Ya es tarde y tenemos que hacer todavía el camino de vuelta. Antes que demos la espalda al Grey, la tormenta pasa y los rayos del sol empiezan a reflejarse sobre el glaciar, dándole un color más claro y hermoso. Logramos hacer un par de fotos, pero lamentablemente debemos volver al campamento antes de que anochezca.  Bueno… no nos queda nada más que visitar el Grey una siguiente vez. 🙂

Durante el camino de vuelta alcanzamos a secarnos y mojarnos otra vez. Ya cerca del camping miramos un arcoíris que aparece sobre el lago Pehoé. Ya nos acostumbramos al hecho de que la Patagonia tiene sus caprichos, esta vez nos sorprendió con tal bella postal.

Después de una cena caliente (pero no muy rica) vamos por fin a dormir…mañana nos esperan los siguientes pares de kilómetros, ya a full y con mochilas grandes. Siiii….pero ni el descanso, ni el sueño pueden ser logrados esta noche….hay viento, sopla con una fuerza increíble, la carpa retumba por todos lados...¿es solo el viento o los fantasmas de la Patagonia? No podemos esperar al día de mañana…

Parada III: Italiano, Cuernos y más caprichos del clima patagónico.

Con sueño otra vez, tardamos en salir a ruta. Comimos nuestro desayuno Fit (avena con frutos secos) y partimos al sendero. Hoy tenemos que hacer unos 7 km hasta el camping Italiano. Dejamos atrás el lago Pehoé y pasamos entre montañas rocosas con lenguas de hielo.

Llegamos al camping Italiano después de 3 horas. Este sitio pertenece a CONAF (la organización que maneja los parques nacionales) y es gratuito. No cuenta con ninguna instalación sanitaria avanzada, sino letrinas tradicionales, un río que viene desde glaciar, del cual puedes sacar agua para cocinar y lavar. Hay también un refugio-cocina para preparar comidas. El camping está situado en el bosque.

 

Armamos la carpa y estamos muy contentos de que cada vez lo hagamos más rápido, nos preparamos para salir al mirador Los Cuernos… la felicidad no dura mucho – tenemos que mover la tienda a otro lugar tras el consejo de unas chicas que durmieron la noche pasada en este sitio, ellas terminaron con un hoyo en su carpa hecho por una rata…brrr… Después de la mudanza rápida por fin salimos al sendero. Sin mochilas grandes, subimos por el camino de piedras y rocas con muchas vertientes que cruzar. Nos inunda un paisaje de montaña rocosa y frondosos bosques bañados por fríos riachuelos.

Llegamos al mirador Francés para admirar el glaciar del mismo nombre y las montañas que le rodean -con forma de cuernos, por ello el nombre “Los Cuernos”. ¿Y qué? Otra vez el tiempo juega con nosotros…las nubes grises nos acechan y pasan sobre nosotros y sobre los paisajes, precipitando una mezcla de nieve y granizo. Nos agachamos para poder hacer fotografías y no perder el equilibrio con el viento. Entre eso, pedazos del glaciar se derrumban causando un gran estruendo.

Con mucho frío y sin esperanzas de que salga sol, bajamos al camping. Al Menos esperamos mejor sueño esta noche… aquí parece más tranquilo. El descanso será muy útil porque mañana nos espera el sendero más largo de todo el trekking...

Parada IV: camping Las Torres, Lago Nordenskjöld, caras quemadas y uso de nuestras últimas fuerzas.

Por fin nos levantamos y salimos al sendero temprano. Hoy tenemos que recorrer unos 16 km. de camino… el tiempo parece bueno. La ruta comienza por el bosque bajando desde el camping Italiano, encontrándonos después con un lago de color turquesa -Lago Nordenskjöld, que nos acompañará hasta el fin de la caminata de hoy.

De vez en cuando, encima del lago se crean torbellinos, causados por el viento, cuyas gotas, como si fueran brisa marina llega hacia nosotros que caminamos por la costa rocosa. En un momento bajamos a la playa de piedras, donde hacemos un descanso bastante largo con nuestro picnic…aprovechamos para refrescarnos los pies en las frías aguas del lago.

Con muchas ganas podríamos quedarnos más rato, pero tenemos que recorrer todavía 2/3 del camino....

El Sol está fuerte, pero con el viento refrescante no sentimos que nuestras caras que se están quemando (ehhh...se nos olvidó el bloqueador). Llegamos al camping Los Cuernos, solo de pasada y para descansar un momento. Luego de un rato seguimos nuestro camino montaña arriba. A veces logramos ver los cóndores que vuelan sobre nosotros ¡qué maravilla!

Se hace cada vez más tarde, pero el camping nunca aparece… cada vez nos sentimos más cansados debido al peso de las mochilas, las piernas empiezan a caminar solas sin nuestra cabeza que solo está concentrada en el menú para la cena y una ducha caliente. Por fin, detrás de algún cerro, al fondo aparecen edificios...con mucha esperanza seguimos y seguimos… con el resto de nuestras fuerzas, después de 1,5 h de camino y 10h en total, llegamos a Torres Central– un complejo turístico con hotel, camping y refugio. Imagínense este momento, cuando después de caminar tantas horas en pleno sol, por fin llegas a tu meta y en la recepción del camping puedes comprar una coca cola o cerveza – nosotros, después de 3 días bebiendo sólo agua de río, tuvimos ganas de tomar algo con sabor.

Pedimos una lata de cola y cerveza. Vemos la posibilidad de usar la tarjeta (el efectivo lo tenemos contado) y claro, ¡lo queremos aprovechar! Y aquí…una sorpresa...La tarjeta no está en la billetera de Tomi y la mía la dejé en Santiago. No compramos nada, buscamos la tarjeta en las mochilas…y en nuestra memoria -¿cuándo hemos usado la tarjeta por última vez? -Un día antes del viaje en el supermercado – son 3 días atrás. ¿Quizás se quedó en casa? Desafortunadamente no podemos verificarlo ahora…aquí no llega ni señal ni internet. Por suerte, los recepcionistas son muy simpáticos y nos aconsejan usar el teléfono del refugio mañana. Ahora no tenemos nada que hacer, sino solo creer que nadie encontró y usó la tarjeta,  y disfrutar de la cena (pasta con salami y un té calentito) una ducha caliente y el cielo lleno de estrellas.

Parada V: camping Torres, Torres con atardecer y nuevos amigos.

Cansados por el día de ayer no tenemos prisa para salir temprano. Gracias a los recepcionistas del camping y refugio arreglamos el tema de la tarjeta (la bloqueamos y nos aseguramos de que estuviera o no en casa) – por suerte no falta ni una moneda en la cuenta.
Más tranquilos salimos al mediodía a la última etapa del trekking  - hasta el camping Torres (que también pertenece a CONAF). Sentimos ya todos los músculos y nuestros rostros y orejas quemadas. El camino es siempre cuesta arriba, el sol pega fuerte, pero las vistas son preciosas.
Hacemos un descanso al lado del río, en el camping Chileno. Después nos internamos en el sendero que va por el bosque, pero también hacia arriba…la sombra de los árboles es una salvación.

Llegamos a nuestro último camping sobre las 17 horas. Armamos la carpa rápido y salimos hacia la última etapa del sendero, hacia las Torres del Paine. Supuestamente  se puede hacer en 40 minutos subiendo escaleras de rocas, a través de vertientes, siempre cuesta l arriba. Pero nosotros tardamos casi una hora y…¡huraa! ¡Llegamos! Aunque las Torres ya no están alumbradas por el sol, sino de color gris, pero por lo menos se ven completas, sin ninguna nube que pudiera taparlas.

No pasan ni 5 minutos desde que llegamos y el guardaparques nos pide que bajemos… ¿Pero cómo? ¡Recién llegamos y sacamos la cámara!... “Ok” – dice, “pero en 15min empiecen a bajar para llegar antes del anochecer, por favor y cuando llegen ¡avísenme!”  ¡Super! Todas las Torres para nosotros. Somos las últimas personas de hoy (bueno...hay 2 chilenas más que aún vienen subiendo). Aprovechamos la vista de las Torres sin gente, y después bajamos satisfechos.

Abajo, al comienzo del sendero, encontramos dos chicos que quieren subir a las Torres para hacer fotos por la noche. Les recomendamos que no subieran por la noche, pero ellos quieren arriesgarse. Ellos se marcharon y nosotros por fin llegamos al campamento para cocinar y disfrutar la cena del triunfo.  
Mientras comemos, nuestros conocidos vuelven, nos sentamos juntos y compartimos una cerveza que nos han regalado. Uno de ellos era un gracioso Taiwanés que realiza su proyecto: antes de cumplir 30 años tener 30 trabajos distintos. Antes empleado del banco, ya ha trabajado como voluntario en las olimpiadas de Rio, de niñera y guardaparque en Isla de Pascua.
Viaja a dedo, de esa manera conoció a Renato (el otro chico), que le llevó en su van alquilada, hasta las Torres.
Renato de Portugal, es piloto de una aerolínea en Dubai. Charlamos hasta bien entrada la noche y arreglamos la salida juntos a las 4 am para ver el amanecer en las Torres. ¿Qué pensáis? ¿Nos levantamos? ¿Vamos? No.…no tuvimos fuerzas…solo sacamos cabezas por la puerta de la carpa, vimos el cielo nublado y decidimos que no tiene mucho sentido subir de nuevo y ver las torres cubiertas de nubes si lo que queríamos era ver el amanecer.
Con nuestros nuevos amigos nos juntamos al desayuno, durante el cual obtenemos una propuesta que no pudimos rechazar.

¿Tenéis curiosidad? El cuento patagónico continuará…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

22 + = 30

css.php